Perón en La Forestal: entre el mito y la realidad
La llegada del Ejército al norte santafesino a finales de 1919 marcó un punto de inflexión en la gran huelga taninera. Sobre la presencia de Juan Domingo Perón en ese operativo —cuando apenas tenía 24 años y revistaba como teniente del Regimiento 12 de Infantería— se ha construido todo tipo de relatos. Los obreros del tanino, organizados en el recién creado Sindicato del Tanino, mantenían una medida de fuerza desde el 14 de diciembre que tenía en vilo al feudo británico. El Regimiento desembarcó pocos días después a solicitud de la compañía, con el objetivo explícito de "custodiar los intereses de La Forestal", según consta en los registros del propio Ejército (Jasinski, 2013).
La presencia del Regimiento funcionó, de alguna manera, como un "nexo entre los obreros y la empresa", un espacio intermedio donde se iniciaron las negociaciones. Al cabo de algunas semanas, La Forestal aceptó el pliego con los 35 puntos, lo que se tradujo en una ruidosa victoria para la clase obrera.
Este triunfo no duró mucho. En abril de 1920 se reactivó el conflicto, lo que motivó permanentes solicitudes de La Forestal para que el Ejército se instalara de forma definitiva en el territorio. La respuesta final de los mandos militares fue que correspondía a las autoridades provinciales ocuparse de los asuntos de su jurisdicción, argumentando que las Fuerzas Armadas debían mantenerse ajenas a conflictos provocados por intereses privados.
Apenas dos semanas después de esa negativa, el gobierno provincial de Enrique Mosca creó —por explícito pedido de la compañía británica— el cuerpo de Gendarmería Volante, dando inicio a la etapa del terrorismo empresarial que culminaría en la masacre obrera de enero y febrero de 1921.
Lo cierto es que la actuación del Regimiento 12 de Infantería no tendría la magnitud que hoy le otorgamos si aquel joven Perón no se hubiera convertido, décadas más tarde, en la figura central de la política argentina. Es esa proyección posterior la que resignifica lo acontecido en el norte y lo somete a reinterpretaciones constantes.
Desde el entorno del propio líder se comenzó a construir una imagen en la que, siendo un muy joven oficial durante el conflicto huelguístico de La Forestal, había intercedido entre el capital inglés y los obreros, resolviendo el pleito a favor de la clase trabajadora. Encontramos esta narrativa, por ejemplo, en la novela Tierra Extraña de Roberto Vagni, donde sostiene que el joven teniente Perón afirmó ante la patronal británica: “El Ejército no viene a romper huelgas ni a combatir a los obreros”. En la misma línea se inscribe lo citado por su biógrafo Enrique Pavón Pereyra en Perón: el hombre del destino, donde reproduce palabras del propio general: “En todos los conflictos laborales en que tuve que intervenir, estuve del lado de los trabajadores, no sólo comprendiéndolos, sino tratándolos con afecto y decoro”.
Como se dijo, la magnitud que la figura de Perón cobró décadas después resignifica el pasado y potencia las interpretaciones sobre su presencia en el norte. Estos relatos se construyen ajustando las piezas para moldear al personaje histórico. Pero ¿qué ocurrió exactamente en el norte de Santa Fe durante la presencia del Regimiento 12 y, principalmente, cuál fue el rol de Juan Domingo Perón?
El riguroso trabajo de Alejandro Jasinski en Revuelta obrera y masacre en La Forestal dedica un capítulo entero a deconstruir el relato mitificado y enmarcarlo en la realidad de los documentos. Como decía el propio Perón: "La única verdad es la realidad".
Y la realidad es que Perón en esa época era un teniente joven. Por encima de él no había menos de ocho superiores. Con apenas 24 años en 1919, figuraba décimo en la cadena de mandos: debajo de otro teniente, dos tenientes primeros, tres capitanes, dos mayores y un teniente coronel. En lo más alto de la jerarquía militar regional se encontraba el general Isaac de Oliveira Cézar, comandante de la III División del Cuerpo de Ejército, de quien dependía el Regimiento 12 y quien figuró efectivamente en las negociaciones.
En ningún documento de la época se menciona el nombre de Perón. Esto, paradójicamente, es lo esperable dentro del funcionamiento de las jerarquías militares y la lógica de los mandos. Por lo tanto, su participación no parece haber tenido el protagonismo que tiempo después se le atribuyó. Su figura aparece mencionada recién cuando se convierte en una personalidad pública de peso nacional, momento en que los debates políticos abren disputas sobre su presente, pero también sobre su pasado. Es en ese punto donde los imaginarios que se construyen cobran otro sentido y otra intención.
En todo caso, la pregunta que cabe hacerse es si efectivamente esta experiencia en el norte santafesino —que parece una síntesis anticipada de lo que después sería el peronismo: la tensión con el capital extranjero y la búsqueda de conciliación entre el capital y el trabajo— influyó en las reflexiones posteriores de quien llegaría a ser el líder del movimiento. En las memorias trabajadas por Tomás Eloy Martínez, el propio Perón evocaría tiempo después que la mirada de los hacheros y la soberbia de los administradores ingleses estuvieron siempre presentes en su memoria.
Esto es tan difícil de corroborar como de descartar. ¿O sí?
*Luciano Sánchez-Morzán.
Bibliografía:
Jasinski, A. (2013). Revuelta obrera y masacre en La Forestal. Buenos Aires: Editorial Biblos.
Martínez, T. E. (1985). La novela de Perón. Buenos Aires: Legasa.
Pavón Pereyra, E. (1953). Perón: el hombre del destino. Buenos Aires: Editorial Juárez.
Vagni, R. (1950). Tierra extraña. Buenos Aires: Imprenta López.
Foto del flyer: Archivo del Museo Histórico de Reconquista
* Licenciado en Historia. Investigador de la historia del norte de Santa Fe. Editor de la revista y blog Añamembui: la historia del norte.
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