El partido que los obreros le ganaron a los ingleses: la huelga del 14 de diciembre de 1919 en La Forestal
Cuando los obreros se plantaron frente al capital británico.
El miércoles Argentina jugará la semifinal del Mundial de fútbol contra Inglaterra. Después de la independencia de España, fueron los barcos y los bancos ingleses quienes comenzaron a invadir el territorio, la economía y la política Argentina.
De todos los hechos que se fueron publicando en estos días —desde las invasiones inglesas de 1806 y 1807, pasando por el pacto Roca-Runciman hasta la Guerra de Malvinas y el histórico gol de Maradona en el 86—, existe un acontecimiento que sintetiza todo esto en un mismo territorio: La Forestal en el norte de Santa Fe.
Hace más de cien años, el “país” le ganó un partido a Inglaterra. La cancha fue un extenso territorio de 2 millones de hectareas de suelo argentino bajo dominio del capital ingles. Esto poco lo saben.
Hacia finales del siglo XIX, los gobiernos argentinos hacían fila en Londres para pedir préstamos. En 1872, el gobierno santafesino contrajo una deuda con la banca inglesa Murrieta & Co. para fundar el Banco de Santa Fe. Para pagar el empréstito, el gobernador Simón de Iriondo decidió entregar millones de hectáreas fiscales ubicadas en el norte de la provincia. Con esta base de capital de tierra, a comienzos del siglo XX, casi todo el norte santafesino quedó bajo el control de La Forestal, compañía que monopolizaba la producción y exportación de tanino de quebracho colorado.
En ese territorio, la bandera que mandaba no era la nacional: era la del capital extranjero. La compañía tenía sus propias vías férreas, sus propias fábricas, sus propios pueblos y hasta su propia policía. Así funcionaba buena parte de la Argentina de esos años: el ferrocarril, la carne, la banca y, en el norte santafesino, el quebracho y el tanino. Todo corría hacia Londres. La Forestal no era una excepción: era la versión más extrema y territorial de un país que el capital inglés trataba como una "estancia propia".
Porque la lógica capitalista se reprodujo inmejorablemente en las tierras privadas de la compañía. Miles de hacheros y trabajadores sostenían con sudor y esfuerzo las ganancias millonarias que se fugaban del país, mientras se arrasaba la reserva de quebracho colorado más importante de la Argentina
Rebelión en los feudos británicos y una victoria aplastante
Frente a la ausencia total del Estado argentino y bajo las explotadoras normas del capital inglés, los obreros se rebelaron en una huelga histórica. El primer paso lo dieron en junio de 1919, cuando fundaron el Sindicato de Obreros en Tanino y Anexos de La Forestal. A partir de allí, los pueblos forestales se fueron organizando en asambleas y actos en plazas públicas, donde elaboraron un pliego con 35 demandas sindicales que le exigían a la compañía inglesa.
Para La Forestal, esto no solo era inaceptable, sino que atentaba contra un sistema cuyo único objetivo era la generación de riqueza al menor costo posible. Ante la negativa de la compañía, ocurrió algo impensado unos años antes: el 14 de diciembre de 1919 estalló la huelga general en todo su territorio.
Los pueblos forestales quedaron en manos de los obreros: fábricas paradas, trenes detenidos y la compañía más poderosa del norte santafesino frenada durante un mes entero. La Forestal, que hasta entonces se manejaba como un pequeño imperio que no le debía explicaciones a nadie, tuvo que sentarse a negociar y aceptar las condiciones obreras.
Fue una derrota ruidosa para una de las empresas extranjeras más poderosas que operaron jamás en suelo argentino. Un puñado de obreros, en el medio del monte, lejos de Buenos Aires y de cualquier apoyo oficial, le ganaron un "partido" al capital que se creía dueño del país y del mundo.
El resultado no fue definitivo
Tras la derrota, la empresa no se quedó de brazos cruzados y empezó a incumplir lo acordado. En 1920, armó su propia fuerza represiva, la Gendarmería Volante, financiada por la compañía y avalada por el gobierno provincial. A fines de ese año, cerró fábricas y dejó a miles de familias sin trabajo. La tensión estalló en enero de 1921, cuando una nueva rebelión fue aplastada a sangre y fuego: varios cientos de trabajadores fueron masacrados por defender lo conquistado por medio del sindicato y la huelga.
Tal como ocurrió otras veces en la historia de la humanidad, la empresa necesitó recurrir a la violencia y a la masacre para frenar la victoria de la dignidad sobre el saqueo de las riquezas y la explotación de los trabajadores.
El miércoles va a haber un resultado en un marcador. Hace más de cien años, un sindicato recién nacido le ganó un partido en la cancha grande de la historia a uno de los imperios económicos más importante que pisaron este país. Esa historia no está en ningún manual escolar y no la va a transmitir ningún canal. Pero es tan argentina como el gol de Maradona a los ingleses y merece un sitio en la memoria del país entero.
*Luciano Sánchez-Morzán.
Bibliografia consultada:
JASINSKI, Alejandro. Revuelta obrera y masacre en La Forestal. Editorial Biblos. 2013.
GORI, Gastón. La tragedia del Quebracho Colorado. Editorial Proyección. Gori, G. (1974).
DEL FRADE, Carlos. La Forestal: A 100 años de las grandes huelgas. Explotación y saqueo, una historia que continúa. Edición de los autores (2020).
PERDIA, R., & SILVA, H. R. (2017). Trienio en rojo y negro. Editorial Planeta (2018).
SÁNCHEZ, Luciano. La Forestal recorre el norte. Revista Añamembui (2016).
*Licenciado de Historia. Docente e historiador del norte de Santa Fe. Director de la revista y el blog Añamembui.
.png)
Comentarios
Publicar un comentario